“Yo no veo la montaña… la siento”: La historia de Mitchi Gadea, la corredora ciega que desafía todos los límites.

Mitchi Gadea, atleta, ciega y competidora activa, acá en una competencia junto a su guía. Para ella no existen los límites.
El viento golpea su rostro, el frío se interna en su cuerpo, el barro se hunde bajo sus zapatos y el canto de los pájaros acompaña cada zancada. Mitchi Gadea González no observa el sendero ni contempla el paisaje pero lo siente. Hace nueve años perdió completamente la vista a causa de un tumor cerebral; sin embargo, hoy corre con una seguridad que sorprende incluso a quienes la acompañan.
Tiene 52 años, y hace cinco ella decidió que la discapacidad no definiría su vida. Después de quedar sin vista, también enfrentó un cáncer de mama y un tumor en la laringe que le hizo perder la voz durante casi dos años, y problemas auditivos. Tuvo que pensionarse por invalidez y dejar atrás la vida que conocía.
“Tuve que reiniciarme y reinventarme”, recuerda. Su proceso comenzó en el Centro de Educación Especial Helen Keller, donde personas con discapacidad visual aprenden herramientas para recuperar su independencia. Allí volvió a reencontrarse con una pasión que había estado presente desde joven: el deporte.
Aunque había sido instructora de aeróbicos, jamás imaginó convertirse en corredora; no obstante, con el apoyo de la Fundación para el Progreso de las Personas Ciegas (Fundaprogreci) aprendió las técnicas para correr junto a un guía. Descubrió que no basta con sujetar una cuerda: existe un lenguaje de comandos, coordinación y confianza absoluta entre ambos.
Su primera carrera fue en Montes de Oca, en 2024. Llegó de última, pero cruzó la meta convencida de que ese apenas era el comienzo.
Poco después su hijo, atleta velocista y principal motivador y ayuda, la desafió a intentar algo todavía más difícil: correr en montaña. Ella es sincera, tuvo miedo, pero él le dijo que no se pusiera límites y se atrevió. Aceptó el reto y participó en la carrera de Samaná. Durante más de dos horas sintió el agua, el viento, el frío, el barro y la fuerza de la naturaleza, mientras su hijo le describía cada rincón del recorrido.
“Me caí, me embarrialé y disfruté cada momento. Ahí entendí que los límites solo existen en la mente”.
Aquella experiencia la convirtió en una de las primeras mujeres ciegas del país en competir en carreras de montaña y también le abrió las puertas del grupo Enervibe Running, porque conoció a Yenti Guzmán, quien la invitó a entrenar gratuitamente junto con Norman Sanabria y Marcos Vargas, quienes corrigieron su técnica y la ayudaron a evolucionar de corredora a atleta.
Los resultados hablan por sí solos: 52 medallas en pruebas de pavimento, dos en trail, una media maratón completa y nuevos desafíos en el horizonte.
Para Mitchi, sin embargo, el mayor triunfo cuelga, más allá de una medalla, en que “Quiero demostrar que una persona ciega puede hacer mucho más de lo que la sociedad cree”.
Sus entrenadores la enseñaron a correr, hacer zancada, la brazada, respirar correctamente y evitar todo aquello que la lesionara.
Ellos coinciden en que ella inspira al grupo entero. “Es una de las atletas más disciplinadas y resilientes que tenemos. Nunca busca excusas; siempre busca cómo superarse”, afirma Marcos Vargas.
Norman Sanabria agrega que su presencia recuerda diariamente que la voluntad suele ser más fuerte que cualquier limitación.
Mientras tanto, Mitchi ya piensa en su próximo reto: la Carrera de La Negrita, que correrá impulsada por su fe y por el deseo de seguir rompiendo barreras.
Antes de despedirse deja un mensaje que resume su historia. “No esperen a que la vida los obligue a cambiar. Hagan deporte, atrévanse, crean en ustedes. Yo no tengo una discapacidad; tengo una condición. Ella es una muestra de que la voluntad, valentía y fe superan cualquier límite.
El dato
Enervibe, donde está Mitchi, entrena en las mañanas martes, miércoles y jueves de 5 a 6 a.m. y sábados a las 6 a.m.
Yenti Guzmán invita a quienes quieran hacer deporte diciéndoles que: “el dinero no es un impedimento, nosotros hemos abierto este espacio gratuito, los horarios son de esa forma por el tema laboral, pero los sábados estamos a las 6 de la mañana. Los coachs hacemos un trabajo profesional con todo el cariño y pasión para la gente coronadeña”.

Acá en plena competencia, en el Estadio Nacional.

Mitchi con su red de apoyo. Derecha Norman Sanabria, izquierda Marcos Vargas y Yenti Guzmán, los tres de Enervibe.

Tomar la salida a un nuevo reto, pista o montaña, no importa, ella está preparada.

No las puede ver; las toca, las siente, se las imagina, para ella estas medallas son la señal inequívoca de que sí se puede.










































































































































































































































































































