Caso de la coronadeña Sandra Zúñiga y 101 niños más: Informe confirma irregularidades en adopciones en los ochentas.
Cuestiona controles aplicados en adopciones de niños costarricenses enviados a Noruega, señala dudas sobre procesos de abandono.

Sandra Vanessa Zúñiga, cuando conoció a su madre Cristina Zúñiga hace 20 años y ahora, que mantienen una relación pese a la distancia.
Una comisión especial nombrada por el Gobierno de Noruega concluyó que las autoridades de ese país ejercieron controles insuficientes sobre las adopciones internacionales provenientes de Costa Rica y cuestionó especialmente la falta de verificación de los procedimientos mediante los cuales algunos menores fueron declarados en abandono antes de ser enviados al extranjero.
El informe, presentado el pasado 22 de junio, por la Comisión Noruega para la Investigación de las Adopciones Internacionales, tuvo un capítulo para analizar las 101 adopciones de niños costarricenses realizadas hacia ese país entre 1975 y 1992.
Aunque la investigación no concluye que existiera una red organizada de tráfico de menores ni afirma que todas las adopciones fueran irregulares, sí identifica importantes debilidades en los mecanismos de control aplicados durante el proceso.
La principal preocupación de los investigadores se concentra en la forma en que algunos niños fueron declarados en estado de abandono por las autoridades costarricenses y posteriormente puestos en condición de ser adoptados fuera del país. Este es el caso que presentamos en esta edición de Sandra (ver nota aparte) que según su relato fue arrebatada a su madre sin que la señora pudiese hacer nada.
La comisión señala que una parte importante de las adopciones hacia Noruega se originó en procesos administrativos realizados por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), mediante los cuales se retiraba la patria potestad a los padres biológicos y se declaraba a los menores en abandono.
Sin embargo, los investigadores consideran que las autoridades noruegas nunca examinaron con suficiente profundidad cómo funcionaban esos procedimientos ni si las garantías para las familias biológicas eran adecuadas.
«Es criticable», señala el informe, que Noruega no obtuviera información más detallada sobre las etapas de estos procesos ni realizara una evaluación rigurosa antes de autorizar la cooperación en materia de adopciones con Costa Rica.
La comisión revisó además varios casos concretos en los que surgieron dudas sobre si los niños habían sido declarados abandonados correctamente y si realmente se agotaron todas las posibilidades para que permanecieran con familiares biológicos o dentro de Costa Rica antes de ser enviados al extranjero.
En algunos expedientes examinados aparecen familiares que manifestaron interés en hacerse cargo de los menores. Uno de los hallazgos más significativos es que el propio PANI habría reconocido en una reunión sostenida en 2023 con una persona adoptada en Noruega que, al menos en ese caso particular, el proceso previo a la adopción parecía presentar deficiencias y que posiblemente no se hizo lo suficiente para que el menor permaneciera en Costa Rica.
Los investigadores aclaran que no pudieron determinar si estas situaciones fueron casos aislados o reflejaban problemas más amplios dentro del sistema. Sin embargo, sí concluyen que existían riesgos importantes asociados a los procedimientos de abandono y que tanto las autoridades costarricenses como las noruegas fallaron en verificar adecuadamente que esos procesos se desarrollaran con todas las garantías necesarias.
Para la comisión, la principal lección que deja el caso costarricense no es la existencia comprobada de una red de adopciones ilegales, sino la evidencia de que durante años se permitió la salida de niños hacia Noruega sin que existiera una supervisión suficientemente rigurosa sobre las decisiones que los separaron de sus familias de origen.
Las conclusiones forman parte de una investigación mucho más amplia sobre adopciones internacionales realizadas desde distintos países de América Latina, Asia y África hacia Noruega durante la segunda mitad del siglo XX.
La intermediaria
En toda esta investigación se ha mencionado a Turid Helleseter de Delgado, quien aparece vinculada al programa de adopciones entre Costa Rica y Noruega. El Informe oficial noruego describe el papel de una representante local que fungió como enlace durante más de una década.
Entre las figuras mencionadas por la investigación destaca la representante local de la organización Adopsjonsforum en Costa Rica, descrita por la comisión como una ciudadana noruega residente en el país, casada con un profesional costarricense y encargada de coordinar los contactos entre las autoridades costarricenses y la organización noruega responsable de las adopciones.
Diversas fuentes históricas han identificado a esa persona como Turid Helleseter de Delgado, quien habría desempeñado funciones de enlace desde finales de la década de 1970 y mantenido esa labor durante prácticamente todo el período en que Costa Rica participó en el programa de adopciones hacia Noruega.
La comisión señala que la representante local trabajó durante años con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y era la principal fuente de información para Adopsjonsforum y para las autoridades noruegas sobre el funcionamiento del sistema costarricense.
El informe indica además que los gastos relacionados con su trabajo eran reembolsados por la organización noruega y que, al menos durante los últimos años de funcionamiento del programa, recibía incentivos económicos vinculados al número de adopciones tramitadas, una práctica que según la comisión también existía en otros países donde operaba Adopsjonsforum.
No obstante, la investigación no concluye que la representante local haya cometido actos ilegales ni la vincula con una red de tráfico de menores. Las principales observaciones de la comisión se dirigen más bien a la insuficiente supervisión ejercida por las autoridades noruegas y a posibles deficiencias en algunos procedimientos de adopción gestionados por las instituciones responsables.
La figura de la intermediaria adquiere relevancia histórica porque fue el principal puente entre Costa Rica y Noruega durante los años en que se desarrolló el programa de adopciones que hoy es objeto de revisión por parte de las autoridades noruegas.
Si quiere conocer la historia de Sandra: https://coronadenohoy.com/actualidad/y-donde-quedo-mi-pasado-coronadena-que-de-nina-fue-sacada-de-su-casa-y-enviada-en-adopcion-a-noruegaq-en-aparente-forma-irregular-cuenta-su-historia-y-la-forma-como-se-reencontro-con/
Este artículo fue elaborado a partir del análisis del informe oficial NOU 2026:7 de la Comisión Noruega para la Investigación de las Adopciones Internacionales, presentado al Gobierno de Noruega el 22 de junio de 2026. La información referente a Costa Rica corresponde al Capítulo 13 del documento, dedicado a las adopciones realizadas desde Costa Rica hacia Noruega entre 1975 y 1992.

Aunque Sandra tienen su vida hecha en Noruega, ella quiere que por justicia se aclare lo de estos 101 niños costarricenses, para que eso nunca se vuelva a repetir.





















































































































































































































































































