Coronadeña, que de niña fue sacada de su casa y enviada en adopción a Noruega, nos cuenta su historia.
¿Y en dónde quedó mi pasado?
Ella fue una de los 101 niños costarricenses que fueron adoptados y enviados en aparente forma irregular a Noruega, en los años ochenta.
Fernando Rojas Gómez
El Coronadeño Hoy
Sandra Vanessa Zúñiga Borhaug, una coronadeña, que de año y medio de edad fue arrebatada a su madre y enviada junto a dos de sus hermanos, en adopción, a Noruega, dice que hoy, 40 años después, vuelve la vista atrás y siente un inmenso vacío por un pasado que ella debió vivir en su patria y con su familia y cuestiona la forma irregular como fue sacada de su país.
Fue un día cualquiera, en el año 1986, cuando funcionarios del Patronato Nacional de la Infancia (Pani) llegaron a una casa ubicada en el Rodeo, Coronado, y sacaron de ahí a Sandra y a sus dos hermanos, en momentos que su madre se encontraba trabajando. Cuando doña Cristina Zúñiga se dio cuenta empezó a buscar a sus hijos, preguntó en el Pani, protestó pero nada pudo hacer para recuperarlos; sus quejas se las llevó el viento y poco después, gracias a un proceso aparentemente irregular, que ahora es parte de una investigación internacional mayor que se está realizando, fueron enviados a Noruega, al igual que otros niños costarricenses, en total 101, donde fueron adoptados por familias de ese país.
Veinte años después y ya con la mayoría de edad Sandra pudo regresar al país a buscar a su familia. “Crecí pensando en cuál era mi historia en Costa Rica, mi madre, mi familia, por eso cuando tuve la mayoría de edad decidí venir al país”. Con una tarjeta de vacuna y un pasaporte que decía que nació en Costa Rica, Sandra se vino en busca de su pasado. Tuvo la suerte de conocer a un taxista que la ayudó y la llevó al Registro Civil y luego a Coronado, a la Clínica, donde encontró información sobre su mamá y abuelos.
“Una señora me llevó a donde trabajaba mi madre, en Dulce Nombre; fue un momento de mucha emoción de un sentimiento muy fuerte por parte de las dos, ella vino corriendo a mi, nos abrazamos, porque cuando sucedió la separación ella no tenía recursos para luchar contra la institución”.
Para Sandra también fue emotivo aquél encuentro al que ella llegó cargando un pasado algo doloroso, porque al igual que muchos de los niños que fueron adoptados en Noruega, no tuvo una buena experiencia con sus padres adoptivos, tanto así que el gobierno noruego le dio una pequeña compensación por el tratamiento violento que sufrió con su familia adoptiva.
“Una siente el coraje de no haber tenido el derecho de crecer con su verdadera familia, conocer nuestras raíces, y de ser protegidos por el estado y las instituciones que deberían velar para que tantos niños hoy día no se hagan la misma pregunta: ¿qué pasó con mi vida?”
Fueron 101 niños que fueron arrebatados de sus familias, y en muchos casos terminaron viviendo en pobreza o organizaciones sociales, porque cuando se hacen adopciones asi, no se les puede dar seguimiento por las distancias entre los países.
Sandra es hoy en día abogada, está casada, tiene hijos y una vida hecha en Noruega, aún así, desde que vino a conocer a su madre ha viajado varias veces a nuestro país y doña Cristina también ha ido a Noruega. Para ella, que se conozca su caso y ojalá el de muchos de aquellos niños que fueron separados de sus padres, es primordial para evitar, dice, que esas situaciones se sigan dando y respetar el derecho de un niño a crecer con su gente, su familia, su entorno.
¿Y los responsables?
El caso de Sandra Vanessa fue dado a conocer en nuestro país por Interferencia, un programa de las Radioemisoras de la UCR, que realizaron la investigación sobre lo ocurrido.
En la conversación del Coronadeño en videollamada con Sandra, también participó su amiga, Ana Marcela Montanaro, abogada especialista en derechos humanos, quien se encuentra en España y que le ha ayudado a Sandra en este proceso de búsqueda de su identidad costarricense, y sobre todo, de aclarar las situaciones que se dieron y que al parecer quedaron impunes, con respecto a la adopción irregular de un centenar de niños costarricenses, y miles de otros países, que ahora está investigando el gobierno noruego, mientras en Costa Rica, no se sabe de ninguna investigación oficial sobre este caso.
“El expediente de cómo y qué se hizo en el momento que los niños fueron separados de sus padres, no existe, ni de ningún proceso judicial, está solo el de los papás adoptivos”, nos dice Montanaro. Mientras que Sandra agregó que esta situación de las adopciones se detonó cuando los niños crecieron y empezaron a preguntarse sobre sus orígenes, el gobierno noruego no tenía las respuestas y encontraron documentos falsos con historias muy parecidas”.
En la investigación hecha por Interferencia de la UCR, se dice que el comité que está investigando sobre estas adopciones en Noruega, presentó un informe parcial en enero del 2025, que apunta a 21 mil adopciones irregulares de 26 países. Mientras que el 20 de febrero pasado salió la primera publicación en un periódico noruego de que las autoridades de ese país autorizaron que Sandra fuese adoptada judicialmente por su madre biológica, doña Cristina. No se anula la adopción inicial sino que paradójicamente se da el caso que la madre biológica tiene que adoptar a su propia hija.
Interferencia de la UCR destaca en su investigación que una mujer de origen noruego que vivía en Costa Rica y trabajaba como promotora de Paniamor, identificada como Turid Helleseter de Delgado, ya fallecida, fue quien tramitaba las adopciones y mantenía vínculos con la agencia noruega encargada de estos casos cuando se realizaron las adopciones.
Paniamor aceptó al medio Interferencia que esta mujer aparece en el acta constitutiva de la organización de 1987 pero les aclaró que no tuvo participación ni gobernanza en la gestión operativa. El Pani le dijo a Interferencia que en esa epoca de los 70’ y 80’ tenía la potestad administrativa de declarar el abandono de menores y autorizar entregas en procesos de adopción. En el caso de Sandra, dijeron que sí apareció el expediente de adopción de la familia Noruega, pero el expediente relacionado con su familia de origen costarricense continua siendo buscado en el archivo institucional.
Sandra Vanessa dijo que “hay madres que siguen siendo separadas de sus hijos por ser pobres. Espero respuestas y un compromiso de cambiar esto por los niños y niñas que pueden estar sufriendo esta realidad, el 90% de los casos no fuimos abandonados, no se puede vivir con esa mentira”. Ella dice que sigue pensando en lo qué hubiese hecho por su familia y en nuestra sociedad costarricense, de no haber sido separada de los suyos, en la forma cómo se hizo.
El próximo 22 de junio, en Noruega, darán el informe final sobre esas miles de adopciones cuestionadas, y entre otras cosas ahí deberán responder si las adopciones desde Costa Rica ocurrieron bajo garantías adecuadas o con irregularidades lo que debería, de acuerdo al resultado, provocar una investigación oficial del gobierno de nuestro país sobre este caso, que podría ser incluso, la punta del iceberg de una situación mucho mayor.


Sandra Vanessa Zúñiga, cuando conoció a su madre Cristina Zúñiga hace 20 años, cuando la encontró, y ahora, que mantienen una muy buena relación, pese a la distancia.

Sandra, antes de ser sacada de Costa Rica, cuando estaba en un hogar en Curridabat.

Sandra cuando ya estaba en Noruega.











































































































































































































































































