Corazón valiente: La historia de Naomy Rodríguez
A sus 16 años, una complicación cardíaca nubla su presente y llena de incertidumbre su futuro, pero ella se siente optimista para luchar por su vida.

Optimismo y ganas de luchar no le faltan a Naomy, pero lo que necesita es ayuda.
Naomy Rodríguez Montero, es una linda adolescente de tan solo 16 años de edad, que despierta todos los días con la intranquilidad de que hay algo que no está bien en su corazón y que la puede hacer colapsar en cualquier momento.
Su madre, doña Tatiana Montero, nos cuenta que esta historia empezó a escribirse en un quirófano apenas ocho horas después de nacer Naomy. “Ella nació con una cardiopatía congénita y además con malformaciones intestinales. A las ocho horas de vida ya la estaban operando”, recuerda. Aquellos primeros años fueron una carrera contra el tiempo. A los dos años lograron resolver los problemas intestinales, pero el corazón seguía marcando el ritmo de la incertidumbre, tanto así que hasta el momento ha sido sometida a cuatro operaciones a corazón abierto.
“A ella le diagnosticaron una comunicación interventricular (CIV) y una estenosis valvular aórtica. A los seis años llegó la primera cirugía cardíaca. Se complicó. Quedó en cuidados intensivos. Quince días después intentaron una reconstrucción que tampoco funcionó. En una tercera intervención le colocaron una válvula mecánica”.
Desde entonces, su infancia estuvo marcada por medicamentos y controles estrictos. Es paciente anticoagulada de por vida. “Siempre tuvimos que cuidarla de todo lo que pudiera complicar su condición”, explica su mamá. Mientras realizaba su etapa escolar y colegial, viendo a sus compañeros correr sin miedo, Naomy tuvo que aprender a medir cada paso y a reconocer sus limitaciones.
“El año pasado, la válvula volvió a dar señales de alarma. Se formó un pannus, un tejido que obstruye su funcionamiento. Esa fue la cuarta operación y le realizaron una limpieza con la esperanza de que fuera suficiente. Mejoró, pero no era lo que necesitaba. Ocho meses después, un coágulo se pegó a la válvula. Los estudios confirmaron lo que la familia temía: hay que sustituirla. La diferencia ahora es el dónde y el cuándo.
Hoy, junto a su mamá, Tatiana; su papá, Marlon Rodríguez Barrantes; y su hermanito Ismael, de seis años de edad, Naomy enfrenta el que podría ser el reto más grande de su vida: una quinta cirugía a corazón abierto, esta vez fuera del país, con un costo de 150 mil dólares.
En el país, la opción según algunos médicos sería esperar a que su condición se deteriore lo suficiente para optar por un trasplante de corazón. “Nos han dicho que la dejemos así y que, cuando empiece a fallar, entonces sea candidata a trasplante, como si fuera poner y quitar un zapato”, dice Tatiana, con voz de molestia. Otros especialistas recomiendan actuar antes de que la situación sea urgente.
La alternativa que les da más tranquilidad es realizar un reemplazo valvular en Estados Unidos, donde cuentan con las condiciones necesarias para una intervención tan compleja: abrir nuevamente la cavidad, sustituir la válvula y ampliar la aorta. Sería su quinta cirugía a corazón abierto. Saben los riesgos, pero también están conscientes de lo que está en juego.
“Cambiarle la válvula le daría muchos años más sin problemas. Y si el día de mañana necesita un trasplante, que sea cuando esté más adulta”, afirma su madre.
Mientras tanto, la vida de Naomy ha cambiado. Este último año casi no ha podido ir al colegio por los internamientos. El cansancio la vence. No puede caminar largas distancias. El calor le afecta demasiado. Sufre taquicardias, agotamiento extremo y duerme más de lo habitual. Aun así, cuando habla del futuro, sus ojos brillan.
“Quiero verme como una profesional en un laboratorio. Me gustaría estudiar microbiología. Ojalá con la mayor normalidad posible”, dice con la ilusión intacta.
Ahora bien, en esta casa la palabra rendirse no existe, pero sí necesitan ayuda. La cirugía cuesta 150 mil dólares. La familia ha iniciado una campaña para recaudar fondos. Reciben aportes a través de SINPE Móvil 8747-8142, a nombre de Tatiana Montero, y de otras cuentas que ponemos más abajo. También buscan comercios que puedan donar electrodomésticos u otros artículos para organizar bingos y actividades. Han colocado alcancías en distintos locales y cuentan con un código QR donde se detalla la información para transferencias.
“Le pedimos a todo el pueblo que nos ayude con lo que pueda. Todo suma”, expresa Naomy. “Quiero tener calidad de vida, una vida lo más normal posible, dentro de lo que se pueda”.
Su lema resume la urgencia y la esperanza que laten en su historia: “Tu ayuda significa un latido más para mi corazón”.
Hoy, más que nunca, cada aporte puede acercarla a esa nueva oportunidad de vida.

Con cuatro operaciones a corazón abierto, Naomy necesita ahora la quinta, que le va a dar tranquilidad en su paso por la adolecencia hacia la madurez.

De izq a der, el padre, Marlon Rodríguez, Naomy y su hermano Ismael, y su madre Tatiana Montero. Una familia unida y luchadora por el bienestar de la joven.



























































































































































































































































